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Entrevista de Colsecor a Gisela Wild.

Entrevista de Colsecor a Gisela Wild.

Desde septiembre, el Comité de Equidad de Género de Cooperar impulsa la adhesión a un escrito sobre la no violencia de género en las cooperativas con el objetivo de usar esta herramienta para fomentar el respeto y la igualdad en la convivencia entre mujeres y hombres.

En las relaciones laborales y personales el centro debe ser la persona, sin importar otra cosa, pero para que esto suceda es necesario antes romper con estereotipos y preconceptos de una raigambre casi ancestral, que el patriarcado construyó y se ocupó de sostener bajo cualquier circunstancia y a cualquier costo.

El feminismo y las miradas con perspectiva de género han venido para romper los esquemas y permitirnos pensar en la igualdad entre mujeres y hombres y en la posibilidad de una convivencia social respetuosa.

Sobre estas bases, el grupo de mujeres integrantes del Comité de Equidad de Género de la Cooperar se permitió, en el seno de sus reuniones, discutir y elaborar un texto – pacto cooperativo por la no violencia de género – con la intención de abordar el tema dentro del ámbito de la economía social.

Desde septiembre pasado, han logrado la adhesión de unas 27 entidades, entre cooperativas y federaciones, que manifestaron intenciones de trabajar con enfoques de perspectiva de género en sus consejos de administración o con sus asociados.

Gisela Wild, santafesina, militante feminista y cooperativista, dialogó con COLSECOR Noticias sobre este proyecto.

Wild preside el comité de género de Cooperar desde 2015, es vicepresidenta de la Cooperativa de Energía Eléctrica de Ibarlucea y recientemente también integra el consejo de la Federación Santafesina de Cooperativas de Electricidad (FESCOE). Además, es mamá de dos niños y una niña.

¿Cómo hacer para que el Pacto no termine sólo en un enunciado?

Esa es una cuestión que hemos evaluado. Creemos que la firma instala el tema en los consejos y hace que se discuta. Hay casos de federaciones donde se han dado fuertes discusiones al respecto. O sea, ya desde el hecho de instalar la discusión y que los consejeros y consejeras tengan que prepararse y leerlo para tener un posicionamiento creemos que es algo positivo. Pero también creemos que es algo que puede quedar en lo políticamente correcto, en hacer un poco de prensa y nada más. Son discusiones que hemos tenido dentro de espacio donde trabajamos. Dentro de los puntos que se firman en el Pacto está la implementación de acciones concretas que van desde actividades de sensibilización hasta la posibilidad de generar capacitaciones dentro de los consejos sobre estas cuestiones. Lo más positivo que hemos tenido hasta ahora en casos que se han dado situaciones complejas al interior de alguna cooperativa, al tener este pacto o compromiso firmado ha dado lugar a comenzar a trabajar en la creación de protocolos. Lo que nosotros creemos es que es un punto de partida la adhesión pública.

La presencia de una mujer en ciertos ámbitos no garantiza una mirada con perspectiva de género. ¿Cómo abordan este punto que está tan asociado ligado al contexto cultural y social?

Tener más mujeres en la dirigencia no garantiza tener una perspectiva de género porque ésta la puede sumar un varón o una mujer que tenga la capacidad de incorporar otra mirada al día a día de la institución. Mujeres y varones no venimos formateados con perspectiva de género, por lo menos en mi caso fue una decisión de ir incorporando teoría, discusiones, preguntas. Nosotros pensamos que este acuerdo o pacto tiene que ir con una caja de herramientas, que es lo que estamos construyendo hoy, y que nos permita discutir, por ejemplo, lo que significa género, de qué hablamos cuando nos referimos a la violencia, la violencia simbólica. Eso como punto de partida para hablar dentro de un consejo e ir descartando algunas discusiones pavas que se dan. Hay muchas compañeras y compañeros cooperativistas que tienen una concepción machista de la construcción de poder y eso repercute en el día a día de las instituciones. Yo creo que hasta podemos empezar a pensar los servicios desde la perspectiva de género. Yo estoy en una cooperativa eléctrica y digo que si pudiéramos incorporar en el consejo y en la toma de decisiones económicas y de servicios una perspectiva de género estaríamos realmente aplicando en nuestras entidades lo que estamos profesando con el pacto y nuestra militancia.

Cuando se habla de perspectiva de género ¿Qué significa para Uds.?

Cuando estás con un grupo de gente con cierta formación en el tema no se discute esto pero cuando te vinculas con consejeras y consejeros con otra formación cultural hay que explicar qué es tener una perspectiva de género. Es, en este caso, que los valores y principios cooperativos tengan sustancia, que en los consejos de administración pueda haber representación real de la base no sólo en porcentajes sino en la toma de decisiones. Si ponemos el acento en la perspectiva de género realmente vamos a democratizar los consejos haciendo que las decisiones se tomen ahí y no en asados de varones. El otro día discutíamos en el Comité si nosotras podíamos exigirle a las compañeras que están en puestos de decisión sean feministas si no lo son. Una mujer que está en ese espacio llegó para conducir una cooperativa solamente. Entonces, nos planteábamos cómo hacer para que esa compañera tenga esta mirada y pueda pensar su acción política desde el género y pueda manejarse con criterios más solidarios y no con los que están atravesados por una lógica más patriarcal y machista. Por ejemplo, contemplando las limitaciones que pueda tener una compañera para asistir a una reunión, pensar todo lo que tiene dejar de lado o resolver esa mujer para poder participar de una reunión de consejo de administración. Con sólo pensar el horario, el lugar y la forma de esa reunión para que pueda asistir una mujer que tiene hijos, que en general es la que tiene a cargo el cuidado de los chicos y la casa, esos pequeños actos ya pueden generar un cambio.

Recién mencionaste la posibilidad de tener una perspectiva de género en la prestación de los servicios. ¿De qué manera se podría hacer este aporte?

Es algo que estamos empezando a incorporar. El año pasado en diciembre hicimos una actividad de formación donde tomamos el eje género y energía. A través de esta capacitación analizábamos cómo impacta un corte de luz en la vida de un varón en el día a día y cómo en una mujer. Hicimos ese ejercicio y en la comparación, ligado a las tareas de cuidado vinculadas con la mujer, ese corte tiene distintos impactos según a la hora que se realice. Entonces, si en la cooperativa programas un corte y tenés en cuenta la actividad comercial, ¿por qué no tener en cuenta la planificación de las tareas de la mujer? En el cotidiano, esto es lo que veo en mi cooperativa, la que viene a solicitar un plan de pago o hablar cuando no puede pagar es la mujer en un 90% de los casos. Si nosotros vamos incorporando estas situaciones cotidianas que atraviesan a la vida de la mujer y las llevamos a la toma de decisiones económicas, de inversión puede haber un cambio. Está claro que esta es una discusión que el movimiento de las cooperativas eléctricas no se ha dado y que sí lo están haciendo en otras partes. Eso se puede replicar en otros servicios como el agua. Desde la experiencia observamos que son situaciones que pesan más en la vida de las mujeres.

Acta Compromiso del Pacto Cooperativo por la No Violencia de Género

Texto Extraído de Colsecor Noticias

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