EL huerto escolar, la agricultura familiar y el cooperativismo

EL huerto escolar, la agricultura familiar y el cooperativismo

La fortuna llovida del cielo corrompe y arruina. Es común la idea falsa de que la agricultura y la industria exigen para desenvolverse fuertes capitales. Lo contrario es lo cierto. Lo que dura y prospera y perdura es lo que nació humildemente y se fue...

“La fortuna llovida del cielo corrompe y arruina. Es común la idea falsa de que la agricultura y la industria exigen para desenvolverse fuertes capitales. Lo contrario es lo cierto. Lo que dura y prospera y perdura es lo que nació humildemente y se fue nutriendo de su propia sustancia”. Rafael Barrett

Como “maestros de tierra adentro” primero y luego como especialistas en cooperativismo participamos en la organización y realización de un conjunto de acciones, entre otros, de huertos escolares, de encuentros - talleres sobre agricultura familiar y cooperativismo en la Provincia de Formosa, todo ello nos afirma en la más profunda convicción de que la solución al caos y desastre ecológico y humano se asienta en el amor a la tierra.

Dicho lo anterior, es necesario ubicarnos con precisión en el contexto mundial que exhibe con impudicia todo tipo de males sociales evitables: enriquecimiento sin límites, enfermedades, plagas, pobreza creciente, violencia, corrupción política institucionalizada, desastres climáticos, sólo para señalar algunos de ellos.

Las formulaciones neoliberales han demostrado su verdadero rostro, profundizar el incremento de las ganancias a como dé lugar.

Así que a viva voz pregunto: ¿Quiénes son los ilusos, quienes son los utópicos al creer que se puede continuar incesantemente con este desastre?

El canto de sirena, el “verso” de la competitividad y eficiencia para resolver las constantes y convenientes crisis económicas, francamente y cuanto menos ya aburren. Así que propongo, amigo/a lector/a abocarnos a recrear esas experiencias productivas y educativas que mucho valoramos.

La producción hortícola y de pequeños animales insertas en el ámbito escolar constituye una práctica muy acertada, no tan sólo por proveer alimentos sanos al Comedor Escolar y a los educandos que nutren a sus hogares cierta porción de ellos, sino fundamentalmente, es de enorme importancia pedagógica organizativa y humana.

En el huerto escolar se entremezclan las teorías y prácticas de las diversas disciplinas, tales como matemáticas, geometrías, física, química, botánica, cálculos y también redacción y lecturas de los diversos informes y evaluaciones, confección de libros contables básicos que la tarea conlleva.

Tales tareas son claramente educativas y formativas. Introducir aquí la lógica y hábitos capitalista de competencia, individualismo, “cortarse solos”, expoliación, sería funesto porque se desatarían tensiones y contradicciones insalvables, abren medios agresivos.

Nuestra experiencia de alianza estratégica con el Programa Pro-Huerta del Instituto Nacional de Tecnología agropecuaria (INTA), es en ese campo de acción que demostró-a nuestro modesto entender-una formidable lección: educación, producción, organización y cooperación como ejes del proceso enseñanza-aprendizaje resultan altamente beneficiosos.

El cooperativismo escolar reconoce como fundante de su especificidad a un educador Francés, el Prof. Barthelemy Profit, inspector de escuelas, luego que finalizara la primera devastación mundial entre los años de 1914-1917.

Los educadores franceses respondieron positivamente al estímulo de Profit y se avocaron a desarrollar las ventajas de la asociación cooperativa introducidas en las escuelas. Los asombrosos resultados alentaron a maestros de todo el mundo. Llegó a la Argentina en los años de 1920, desde entonces se enraizó en lo educativo, cultural y productivo.

Los encuentros-talleres con campesinos y aborígenes en que entrecruzamos saberes sobre agricultura familiar, producción a baja escala de ladrillos, carpinterías, apicultura y artesanías y cooperativismo demostraron que son compatibles para construir un modelo productivo amigable con la naturaleza, la organización socio-económica y la humanidad.

Todo este entramado requiere para su concreción y de manera explícita y expedita que los decisores políticos sean sensibilizados y persuadidos de que es posible otra geografía del desarrollo humano, sin esto, sin ejecución de un Plan integral educativo cooperativo, todo cae en sacos rotos.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Por José Yorg. El Cooperario

Fuente:Diario La Opinión

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